miércoles, 25 de marzo de 2009

Catarsis

Ayer se cumplieron 33 años del golpe de Estado. Pasaron más de tres décadas de la “legalización” del horror en la Argentina. Digo “legalización” porque en varios lugares, como Tucumán, por ejemplo, el genocidio comenzó mucho tiempo atrás. No nos olvidemos del Operativo Independencia, que fue la antesala de la barbarie en la provincia. Pasaron muchos años hasta que se decretó que el 24 de marzo es el día de la Memoria. Está bien que se recuerde esa fecha, para que nunca más vuelvan a suceder este tipo de situaciones. Sin embargo (sí, siempre hay un sin embargo), cada vez son más los jóvenes que desconocen lo que sucedió en nuestro país. Es muy triste ver a jóvenes de 16 años en adelante, por lo menos, que no sepan lo que pasó en la Argentina. Pero también es importante ver que existen otros jóvenes que quieren saber la verdad y que no se resignan a que les tapen la memoria con una “diva” de la televisión pidiendo que vuelva la colimba.
Este 24 participé de la movilización en la plaza independencia.
Fue triste ver que había dos marchas: por un lado, los organismos de derechos humanos, junto a “gente común” (así le dicen al que no está inserto en ninguna estructura u organización); por otro lado, los partidos de izquierda: PCR, PO, PTS, y todas las “chapas” que tienen cada uno (como si utilizar las 5 versiones de cada agrupamiento les significara masividad).
Participé de la marcha de los organismos, porque siempre lo hice, y siempre lo haré. Reconozco que, en un momento le dije a una amiga, contento, que nosotros (sí los organismos), éramos más que los demás. Mariana me hizo ver mi error: “es tristísimo que veas las cosas de esa manera”; tiene razón. Lamentablemente el 24 de marzo de 2009 se convirtió en una compulsa de quién llevaba más gente, en vez de ser una actividad unitaria en contra del genocidio que asoló a la Argentina. Y no sólo Mariana me hizo ver mi error de concepto; por la mañana marcharon más de 1.000 personas reivindicando el Operativo Independencia. Y volvemos a caer en las verdades de perogrullo: “la derecha se une, nosotros, no”.
En las cuatro cuadras que significaron esa vuelta a la plaza, pude sentir que este no fue un 24 más. Antes me parecían todos iguales, pero ahora tenemos a un Bussi condenado a perpetua por genocida. Sí, hay que reconocer que está en un conuntry pero, por lo menos, debe saber que, por lo menos hasta que se mueran, de muerte “natural”, no dejaremos de reclamar que paguen por lo que hicieron. Pero que haya un juicio, que es lo que nuestros viejos no tuvieron porque el único juez era un revólver, o una picana, o una ametralladora.
En las cuatro cuadras de esa plaza, mientras veía los rostros de los “desaparecidos” (entre los que estaba el de mi viejo), sentí que estaban con nosotros. No lo digo en un sentido poético, sino en su sentido literal.
Lamento que la plaza haya estado dividida, por pequeñeces, por rencillas entre agrupaciones y partidos a los que no les interesan los derechos humanos. En las reuniones de organización pusieron los mil y un pretextos para que nos dividiéramos. Primero con que la consigna no era clara (se escucharon las consignas propuestas por ellos y, de 17, sólo 1 mencionaba a la dictadura militar). Luego con que, “si ellos van, nosotros no vamos”. En fin, una falta de respeto a los sobrevivientes y a las víctimas que lucharon por un país distinto, que tenían sus diferencias, pero que las dejaban de lado a la hora de realizar tareas conjuntas.
Hace más de 30 años que se realizan marchas en Tucumán y siempre se priorizó la unidad por sobre las diferencias. Peero hay cosas que nunca van a cambiar en este tipo de organizaciones: el sectarismo y las ganas de llevar agua para su propio molino. Nunca se pusieron a pensar, los del PO, por ejemplo, que estaban marchando junto a los que apoyan a la Sociedad Rural; que apoyaron a Menem, a Rico, a Seineildín, a López Rega, entre otras cosas que están en su prontuario. Entonces: ¿de qué unidad hablan? Lo mismo les cabe a todos los demás grupúsculos que eligen sus intereses partidarios por sobre otras cosas. Si hay alguien que pertenezca a alguna de estas organizaciones y que esté leyendo este texto, sepan que el 24 de marzo es una fecha que, históricamente, lo realizaron y lo realizarán los organismos de derechos humanos.
Por eso, este 24, más allá de las divisiones, hice catarsis. Cada vez que cantaba una consigna, miraba a los “desaparecidos” y a mi viejo. Cada vez que gritaba una consiga, puteaba contra los milicos, pero también contra los sectarios de siempre.

2 comentarios:

Mente Ridícula dijo...

Sí, es triste la desunión, sobre todo en un día que ,se supone, teníamos que recordar unidos, porque el rechazo colectivo es más fuerte que el de sólo un sector. No poder llegar a un acuerdo, siquiera para rechazar algo que fue terrible, es triste, y más si eso es así por cuestiones políticas.
Un abrazo mi amigo.

Gabriela Figueroa dijo...

Muchisimas cosas me pasaron por la mente en la marcha del 24, mucha tristeza por lo que resaltas de la division, ya se venia venir por el sabor amargo de la marcha del año pasado, pero mas alla de eso la conciencia de la mayoria de la gente esta en cualquiera. Este año me toco estar laburando a la mañ cuando fue lo de bussi, me moria por estar ahi y mis cñeros de laburo, la mayooria de 20 en adelante no estaban ni enterados y varios el 24 preguntaban por que era feriado. A veces ademas de ignorancia siento que hay algo mas, una anestesia que quita del espiritu la lucha, la historia, la memoria... eso tb influye en las agrupaciones, bah es lo q yo siento. Saludos shikito, te felicito muy buen blog.